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Miñambres: “La dirección deportiva debe tener peso en las decisiones”

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Felipe Miñambres ha revolucionado el Levante desde dentro. El director deportivo, que llegó a Valencia el 12 de febrero, se ha centrado en dar un vuelco a la crisis de resultados y, en su breve camino, ya ha cerrado su primer fichaje: Marcelo Saracchi. “Es una alegría llegar y que las cosas hayan ido mejorando tan rápidamente”, asegura para AS. Lo cierto es que la energía que se respira en Orriols desde su llegada es otra. El astorgano, además, repasa los nombres propios del equipo, de Morales a De Frutos, y analiza la dimensión del club: “Para mí es muy grande. Aunque todavía lo estoy conociendo, tiene una infraestructura muy grande. Creo que es más grande que la del Celta”, afirma. Por ello, ambiciona “utilizar todos los recursos que se nos ofrece para crecer. Tenemos que meter todos un poco más. Los jugadores en el campo y cada uno en lo suyo”. A continuación, el ‘caso Alessio’ y su proyecto de cantera.

Menudas dos primeras semanas de trabajo. ¿Cómo está?

Bien, muy bien, muy contento. Son semanas de ponerte al día de todo. Lo he ido dejando todo un poco para centrarme más en lo deportivo, pero sí que al final hay mucha gente trabajando en el club, a veces no te sabes ni los nombres. Les he pedido que me manden fotos para identificarlos. Luego está la escuela, el Atlético Levante, todo lo deportivo, contratos… estoy poniéndome al día. Pero sí que es verdad que ahora le he dedicado más tiempo a ir a los entrenamientos, estar con el primer equipo y los jugadores; porque siempre es lo más importante el primer equipo, pero en estos momentos mucho más.

Dijo en su presentación que quería sentirse vivo de nuevo en un club. ¿Cómo vive sus primeros días en el club?

La ilusión me vino en el momento que me llamó Quico (Catalán) para hablar con él y contarme la idea que tenía de lo que quería de mí, del proyecto que tenía en mente para el club y que iría vinculado a mi persona en el apartado deportivo. Ya desde ese momento me ilusionó lo que me contó. Después uno sabe que unas veces te dicen una cosa y llegas a los sitios y es completamente distinto… Pero es cierto que no, yo llegué aquí y lo que me dijo a mí fue lo que transmitió al resto de empleados del club en el tema deportivo. Para mí eso es una alegría porque, como dije en mi presentación, necesitaba esa responsabilidad. Hacer cosas, estar con el primer equipo, ir al B, ir al División de Honor… Trato de empaparme lo más rápido posible de todos los estamentos deportivos del club. Al cadete también lo vi ganar el derbi.

Desde su llegada se ha dado un cambio en lo deportivo.

Sí, ha coincidido. Es una alegría llegar y que las cosas hayan ido mejorando tan rápidamente. Pero bueno, quizá a veces uno cuando está dentro de los sitios está muy encerrado en las situaciones que vive el equipo y el club, que eran todos situaciones malas. Pero uno viéndolo desde fuera tiene otra percepción. Sí una sensación de que se perdían muchos partidos, de hecho, solo se había ganado uno, pero con la percepción de que había algo más detrás. Es lo que hemos intentado transmitir a los jugadores y a todos los estamentos del club. Y es que había tiempo, quedaban muchos partidos todavía. Ahora quedan menos, pero en ese momento no recuerdo si quedaban 16 partidos. Que son muchos puntos.

A veces en el fútbol, y en el deporte en general, suceden cosas que uno no se espera. Lo que pasa es que hay que pelear por ello. Al final es todo mérito de los jugadores, de Alessio y de su cuerpo técnico, que han hecho las cosas bien para que todo aquello que uno veía desde fuera en relación al Levante y sus jugadores fuese así. Yo al principio, de cara al Betis, les decía: ‘eres el rival y no estás muy tranquilo si en una banda tienes a De Frutos y en la otra a Morales, con Roger Martí en punta. O a Dani’. No es como pare decir: ‘a estos los vamos a ganar fácil’. Y es lo que nos estaba pasando, nos estaban ganando fácil. Al final el equipo ha conseguido una solidez defensiva en un sistema con el que se encuentra cómodo y quizá hemos sido más valientes de lo que lo estábamos siendo. Lo que he hablado con ellos es que necesitamos la mejor versión de los jugadores para tratar de solventar esta situación. Si lo conseguimos, que muchos están llegando, incluso alguno ya lo está, seguro que estamos para ganar muchos partidos de los que quedan.

Su implicación ha sido inmediata.

Porque creía desde fuera que podía ser. También lo comenté a mi llegada al AVE: ¿qué puede haber más grande que conseguir salvar al equipo en una situación como la que estábamos? Yo no creo que haya ningún equipo que haya logrado eso. En la historia se puede entrar de muchas formas. A veces uno puede ser parte de la historia de un club entrando en Europa, como ocurrió aquí hace unos años, pero quizá esto tenga mayor dificultad. No es tan bonito, ni tan agradable, porque cada partido es un sufrimiento. Pero es afrontar un reto único que quizá nadie haya conseguido en la historia de LaLiga.

El Levante no era una plantilla a priori candidata al descenso.

Lo más importante es que hay recursos. El tema es encontrar esa chispa que encienda toda la madera que hay alrededor para que produzca una ebullición en la que todos los jugadores den algo más y salgan de esa espiral negativa que uno produce cuando pierde, pierde y pierde. Uno cuando pierde muy de seguido, a mí me ha tocado vivirlo como jugador y como director deportivo, ves el siguiente partido y piensas que no lo ganas. Juegues contra quien juegues. Ahora vamos a Bilbao y pensamos, ¿por qué no vamos a ganar al Athletic?

¿Siente que su energía contagia?

Bueno, lo que siento es que creo en lo que digo. Eso el jugador, en realidad cualquier persona, pero sobre todo el jugador, que en seguida te capta cuando le estás vendiendo una moto o crees de verdad, lo agradece. Ellos ven que lo que digo, lo creo. Porque es la realidad. El equipo tiene muy buenos jugadores. El tema es que den el máximo nivel de cada uno. Eso es lo que hay que alcanzar. A mí me tocó vivirlo en el Celta con muy buenos jugadores también y estuvimos dos años cerca de descender. Pero en el momento en el que alcanzaban su nivel máximo, como fue la temporada pasada, estás cerca de Europa. Y eso es lo que tenemos que intentar hacer llegar. Yo sí puedo ser algo que encienda esa chispa, pero los que la mantienen la chispa viva son ellos. De nada sirve si no tienes buenos jugadores y menos si no creen. Yo creo que los jugadores son buenos y el míster también es bueno. Entre todos, que es lo que siempre trato de decir, tratamos de llegar al máximo rendimiento para que el equipo al final pueda conseguirlo.

El otro día me llamaba el Chacho, el entrenador del Celta, y me decía: ‘joder, estáis bien, yo os veo bien’. Él también habla mucho de números y me comentó que el otro día en Balaídos fuimos el equipo que más corrió de la jornada, que es cierto que el Celta es un equipo que te obliga a jugar a una intensidad alta. Le contesté que nos faltaban las intensidades suyas, porque tienen una intensidad asumida muy alta. Él me dijo que tratáramos de seguir corriendo. Y es cierto. El otro día, además del resultado, ganamos en kilómetros recorridos al Elche. Es un principio en el que antes no estábamos y ahora todo el mundo da un poco más de energía y esfuerzo. Todo eso al final suma.

Habla de la intensidad. En la presentación de Saracchi reflexionó sobre la necesidad de crecer en intensidad en el equipo, pero también en la entidad. ¿A qué se refería?

El club para mí es muy grande. Yo vengo del Celta y, aunque todavía lo estoy conociendo, tiene una infraestructura muy grande. Creo que es más grande que la del Celta. Todos tenemos que exigirnos para que luzca toda la inversión que hace el club para el fútbol base, el filial, en empleados… Saber que estamos en un club grande y que tenemos que utilizar todos los recursos que se nos ofrece para crecer. Tenemos que meter todos un poco más. Los jugadores en el campo y cada uno en lo suyo. Pero sí que debemos darle valor a todo lo que es el club y la cantidad de gente que trabaja para que esto salga adelante.

¿En el proyecto del que habla no influye la categoría?

No, eso lo he tenido claro. Mire, yo llegué al Rayo en Segunda B. Venía de estar en el Tenerife, que ascendimos con Rafa Benítez a Primera. Estuve el año en Primera hasta que decidí marcharme. Después estuve de entrenador y de repente surgió lo del Rayo, en Segunda B. Pero fui muy feliz ahí. Subimos a Segunda y a Primera. Después nos mantuvimos cinco años en Primera, que creo que es el récord del Rayo. Me interesa mucho más todo lo que hay alrededor. No me importa tanto la categoría como el que pueda desarrollar y seguir feliz trabajando. Me intento levantar cada mañana con la ilusión de ir a trabajar con ganas, porque me gusta lo que hago. Es cierto que lo que me contó Quico volvió a despertar algunas sensaciones que quizá estaban un poco dormidas. Me han dado una alegría.

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Dijo que tomaba las decisiones con el corazón. Esta no se entiende de otra manera.

Para lo bueno y para lo malo soy así. Uno puede estar tranquilo en un sitio, estar muy bien, pero no ser plenamente feliz con el trabajo que hace. Para mí la llegada de Quico adelantó un proceso que se iba dar a final de temporada con el Celta (acababa contrato el 30 de junio). Se adelantó un proceso que el Celta entendió perfectamente. De hecho, tengo que estar agradecido por la despedida que nos brindaron a mí y a Ángel, que no es fácil en este mundo del fútbol.

¿Cuándo se iniciaron los primeros contactos con Quico Catalán?

Conmigo en enero no, porque en enero era imposible que saliera del club, aunque ya habíamos hecho a Orbelín Pineda, que acaba contrato el 31 de diciembre. No íbamos a hacer nada más en el mercado de invierno. Me acuerdo que me llamó el presidente y no cogí el teléfono porque no lo conocía y si no lo tengo guardado no lo cojo. Me escribió y me dijo que iba a llamar al presidente para ver si podía hablar conmigo. Después hablamos entre nosotros y todo fue rápido. El presidente del Celta le dijo que si yo llegaba a un acuerdo con él no pondría problemas. Y si no llegábamos a un acuerdo, me quedaría ahí hasta final de temporada.

¿Cómo valora el mercado de enero del Levante sin dirección deportiva?

El mercado de invierno es un poco engañoso. Es difícil encontrar en enero el jugador que te va a salvar la situación. Puedes encontrar a alguien que te ayude, pero normalmente los que te salvan son los que están. En situaciones complicadas en el Celta a los jugadores les decía eso: uno puede venir y sumar algo que te falte en un determinado puesto, pero lo normal es que salven al club los que ya están. El mercado de enero puede ayudar, pero para mí no es definitivo. Lo importante está en lo que tienes.

En su presentación habló de que necesitaba algo más en la parcela deportiva. ¿Qué necesita en su equipo de trabajo?

Aquí, por lo que he podido ver estos días, tenemos bastantes scoutings fuera del club, que no los he tenido nunca, en el Celta no los tenía, y poquitos de casa. A mí me gusta tener algo más en casa, porque es la gente a la que ves todos los días. La base, la escuela, también tiene varios scoutings fuera, más los chicos que están aquí. Estamos bien, pero necesitamos algo más. Pero al final tengo que conocerlos, solo conozco a los de aquí. A mí me gustan que sean como yo y como Ángel, para nosotros lo más importante es ver partidos y estar continuamente pendientes. En el fútbol, por suerte, hay que estar pendiente todo el día y trabajar todo el día. Te exige estar permanentemente, como os ocurre a vosotros (la prensa). Hay que estar permanentemente porque salen noticias, hay partidos todos los días y otras muchas cosas. Cuando me preguntabas antes por la intensidad en el club, me refería a eso. Es lo mismo para cualquier trabajador de mi departamento. Nosotros tenemos que estar todo el día pendientes, trabajando, viendo jugadores y haciendo kilómetros. Cuando más ves, menos te vas a equivocar. Aunque llega el momento en el que te equivocas. Estoy en el conocimiento de la gente con la que contamos, pero no me corre tanta prisa como lo deportivo. Todo se acabará resolviendo, como ver jugadores para la temporada que viene, eso se hace, no hay ningún problema, incluso muchas operaciones se cierran al final de los mercados. No me preocupa tanto como la inmediatez del día a día y el presente.

En el mundo del fútbol se habla de diferentes modelos de gestión. ¿Cuál es su modelo ideal para llevar un club?

Al final decide el presidente. Pero yo creo la dirección deportiva debe tener un peso en las decisiones. Que sería lo normal. A mí no se me ocurriría entrar al despacho del director financiero a decirle que tiene que hacer su trabajo de una forma o de otra. Igual que no se me ocurre entrar en el despacho del abogado y exigirle cómo se deben hacer los contratos. Pero en el fútbol, al final, lo más bonito es nuestro puesto. Todo el mundo quiere dar su opinión, a todo el mundo le gusta un jugador en concreto, hace su alineación… Eso es normal. Pero creo que el peso de la dirección deportiva tiene que estar por encima de cualquier otra cosa. Después es el presidente el que decide. Pero yo cuando vine aquí buscaba eso y el presidente me garantizó que todo lo que diga y lo que haga tendrá un peso, porque al final soy el profesional de esa área. Para mí es lo ideal. Normalmente en armonía con el técnico. Ahora quizá los entrenadores son la parte más importante de los clubes. Son los que más salen a rueda de prensa. Son la imagen del club. Salen antes y después del partido. Entonces siempre tienes que ir en línea. Pero tampoco puede ser, en mi opinión, que todo el club dependa de la opinión de un técnico. Porque los entrenadores, por desgracia, si las cosas van mal, duran menos que otros estamentos del club y uno no puede estar hipotecado solo a las decisiones de un entrenador. Tiene que haber consenso, pero no todo lo que opine el entrenador hay que dárselo. Al final entras en una vorágine de la que no es fácil salir. Pero sí que tienes que tratar que los jugadores encajen en su idea y en su sistema, pero siempre dentro de un consenso.

Con su experiencia en la dirección deportiva, ¿siente que viven encorsetados por el Fair Play? Viendo más el Excel que los futbolistas.

A ver, es cierto, pero no me preocupa el Excel o los presupuestos, porque ya lo viví con una administración concursal de tres años en el Rayo. Y esa administración para el Rayo e incluso a mí me sirvió y te da una idea general. Pero sí que es cierto que a mí me gusta cada vez menos estar mucho tiempo en el despacho, que es más para personal de oficina que de gente de fútbol. A mí me gusta más estar en el día a día, en los entrenamientos, viajar a ver partidos, o ir a Sudamérica o Europa, donde sea, a ver jugadores, que estar aquí mucho tiempo parado en el despacho. Aunque lo tengo que hacer y está bien. Además, creo que ha sido bueno para el fútbol el Fair Play y el control financiero. Pero a nivel interno, de funcionamiento de los clubes, yo creo que cada vez pasamos más tiempo tratando de aprobar situaciones más relacionadas con la administración del club que con lo nuestro. Está claro que hay scoutings, pero a mí me gusta verlos. Ver a los jugadores, ir a los estadios y verlos en directo, más allá de todas nuestras plataformas de las que disponemos.

Por lo que comenta es de viajar mucho.

Sí, me gusta. Es que soy de verlos en directo. En los equipos en los que he estado he traído varios jugadores sudamericanos, mexicanos, del centro de Europa… A parte de esos scoutings que hacen ese primer filtro, ese primer seguimiento, me gusta poder verlos en directo.

Empezando por nombres propios, Morales, bandera del club, que queda libre en caso de descenso. ¿Cómo afronta esa situación?

Va a depender de él. Pero, ya te digo, no me gusta atisbar lo que viene porque una parte de mi mente estaría pensando en si descendemos. Quiero pensar en ganar. Está bien proyectar las cosas, pero ahora quiero proyectar la sensación que tengo de que podemos ganar en Bilbao. Para lo otro siempre hay tiempo. Para corregir situaciones de contratos u otras cosas, pero lo que hay que hacer es llegar al lunes y tratar de ganar. Lo que no hay es tiempo es si pierdes. Eso ya no lo vuelves a recuperar. Lo otro, el tema de reuniones y todo eso, uno trata de avanzar en cosas que tiene que avanzar, pero otras no pasan nada si las afrontamos más adelante, como con el caso de Alessio. Cuando tengamos las cosas claras y sepamos en qué situación estamos las abordaremos.

Algo que no depende de la categoría es la obligación de vender por 10,5 millones antes del 30 de junio. Dijo en su presentación que no sería un problema.

No me había fijado en lo del 30 de junio. La fecha lo complica. No es fácil vender, a ver si todo esto se va equilibrando un poco, pero Quico me matizó después en la comida que era el 30 de junio. La fecha te obliga y, de esta manera, no tienes la misma fuerza que puedes tener en una situación en la que vas más sobrado. Es una situación que te obliga que sabemos nosotros, vosotros y el resto de clubes que quieran comprar a alguno de nuestros jugadores.

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Es una tendencia que se da en muchos clubes, hacer presupuestos en función de ventas.

Mala tendencia. Mala tendencia, obligaba a veces por los números. No me voy a meter en ellos porque no sé. Pero cuando te ves obligado a afrontar estas situaciones no le vas a sacar el mismo rendimiento a tus activos que en otra circunstancia. No sé exactamente las circunstancias económicas del club, pero si hay que hacerlo, habrá que hacerlo. Trataremos de que esas cosas que nos han obligado a llevar a esta situación, desde la parcela deportiva al menos, que es la que a mí me toca, no se vuelvan a repetir en el futuro. Esto ya no lo podemos cambiar, pero en el futuro trataremos de ir resolviendo esas situaciones para vivir más tranquilos.

Con respecto a los 10,5 millones en ventas, todos pensamos en los De Frutos, Bardhi o Campaña. Los jugadores, en definitiva, que están en el escaparate.

Sí. La realidad es la que hay y no podemos escaparnos de ella. A mí, por ejemplo, me gustaría que fuera de otra forma, pero es así. Entonces trataremos de que los jugadores adquieran un nivel más alto. Quizá Jorge (De Frutos) está en él y cada semana lo refrenda un poco más. Siendo importante en los resultados. Haciendo números, como decimos nosotros. Luego el mercado dirá lo que sea o lo que podamos conseguir. Pero no queda otra; si hay que vender, hay que vender.

El tener el 50% de un jugador como De Frutos hace menos jugosa su venta.

Ya, pero cuando lo fuiste a comprar pagaste por el 50%. Es así. Es una operación a la que no hay que darle más vueltas. Lo que saques será beneficio. Pero ojalá nos lo pudiésemos quedar y seguir disfrutándolo. Al final esa será nuestra intención: para la temporada que viene tener los mejores jugadores posibles. Pero como bien dices hay que vender por esa cantidad y él es un jugador con mercado.

Quico Catalán hizo un repaso el otro día de los jugadores de la plantilla. ¿En qué situación quedan nombres como Vezo, Mustafi o Soldado?

Estoy mirando todos los contratos y por lo que he visto hasta ahora ellos tres tienen contrato tanto en Primera como en Segunda.

¿Se ha abordado alguna situación de los jugadores que acaban contrato?

Todavía no estoy tanto en eso. De verdad. Creo que es importante que eso lo vayamos mirando y normalmente los agentes te van llamando para ver si te interesa porque igual tienen una opción en otro sitio. Al que le interese quedarse seguro que ya me hubiese llamado y ya lo habríamos hablado. Pero no estoy tanto en eso porque al final estamos en una situación con cierta incógnita para todos: los agentes, los jugadores y para nosotros. Lo mejor es quitar la incógnita ganando. Si vamos ganando vamos quitando incógnitas. Cuando sepamos la situación será mucho más fácil sentarnos.

Otro nombre propio es Saracchi. Da la sensación que era un fichaje que traía hecho.

No, fue una situación que surgió. El agente del chico lo conozco porque fue con el que hicimos en el Celta a Maxi. Luego Maxi se cambió de agencia y se fue con Stellar. Pero cuando ficha por el Celta lo hablo con su agente, Marcelo Tejero, que jugó aquí en el Logroñés. Me dijo que iba a llevar a Marcelo a Rusia, que tenía un par de opciones, y en el Basilea en Suiza. Tenía tres o cuatro posibilidades. Le comenté que esperara, porque acababa de llegar y queríamos ver la opción. A Saracchi lo había visto en directo en la Libertadores y en Argentina con River y también en el Galatasaray, en diez días que estuve en Turquía. Me comentó que el chico estaba en Madrid porque llevaba bastante tiempo recuperándose de la rodilla, vinieron a Valencia y pasó el reconocimiento médico. A partir de ahí se dio la posibilidad para poder incorporarlo. Son cosas que surgen y a veces salen bien.

¿Cómo veía desde fuera el caos deportivo de esta temporada? Desde la destitución de Paco López a la apuesta por Javier Pereira.

Hay cosas que a uno le llaman la atención desde fuera. ‘¿Por qué paso eso?’, te preguntas. Pero las cosas que pasan en un club son muy diferentes para el que las vive desde dentro o el que las ve desde fuera. Desde fuera te puede llamar la atención, como la destitución de Paco López, que venía de rachas malas, pero después había demostrado ser capaz de encarrilarlo con rachas buenas. Después hay situaciones que te sorprenden, como lo de la dirección deportiva. Pero después cuando te lo explican lo acabas entendiendo. Los dirigentes de cada club, como nosotros, se pueden equivocar. Pero siempre hay un motivo por el que hacer las cosas. A veces lo ves bien, pero es equivocado, y otras aciertas porque es lo que pide el momento. Pero todos los clubes pasamos por esto, también los más grandes. Todos tienen épocas en las que tomas decisiones que desde fuera no se entienden. Al final todo radica en lo deportivo, porque en ocasiones lo institucional no funciona, pero sí lo deportivo. Son cosas que van aparte, parece que no pertenecen a lo mismo. Pero aquí coincidió eso y también una bajada de nivel en lo deportivo que desemboca en lo que estamos tratando ahora de solucionar.

¿Cuál es el papel de Felipe Miñambres también en el vestuario?

Yo hablé con los jugadores y el cuerpo técnico el primer día. A partir de ahí yo les dije un poco lo que pensaba y lo que sentía, por lo que yo venía. Todo lo que trato de explicar cada vez que hablo con vosotros o en rueda de prensa. Yo cuando tengo algo que decir lo hablo con el míster y se lo digo. Ya lo expliqué. Lo que pasa es que hay unos tabús al respecto. Yo ya dije que no había trabajado así en otros sitios, pero es que ahora el cuerpo me pide eso. Creo que tengo que hacerlo. Si veo una cosa desde el palco, bajo en el descanso y se lo comento al entrenador. Luego él hace lo que cree conveniente. Pero en un club donde hay un grupo de técnicos que tratan de ayudar, donde está el segundo, el preparador físico, el de los porteros, el psicológo… ¿Cómo no voy a poder hablar yo y dar mi opinión? Soy el director deportivo. Ya llevo muchos tiros en muchos sitios. Algo he visto, algo sé y algo trato de transmitir. A partir de ahí yo se lo comento. Otras veces no hay nada que comentar. Pero a veces desde arriba se ven cosas que uno no ve desde dentro. Como le puede pasar a Iñaki Aipurúa (analista del primer equipo). Lo único que trato es de ayudar. Mi único interés es que ganemos muchos partidos, que Alessio gane muchos partidos y que nos podamos salvar. No tengo ningún interés oculto o extraño por lo que vaya a decirle las cosas al míster. Igual que a los jugadores. Llevo 16 años seguidos de director deportivo. El otro día contra el Elche había cuatro jugadores que los había tenido (Mojica, Olaza, Kike y Lucas Boyé) y en el Betis (Álex Moreno). No es que los conozca de verlos cada domingo, es que a algunos los he tenido y los conozco como personas. Al final conoces muchos jugadores y si puedes ayudar a Pepelu o Miramón, por ejemplo, se lo voy a decir.

Esa naturalidad en ocasiones choca con el ego de los entrenadores.

Alessio es inteligente. Él ha visto, y creo que lo ha visto así, solo una persona que quiere ayudar. Qué interés tengo yo en decir una cosa u otra. Al entrenador le damos un lugar importante, pero no es el único. Por mi forma de trabajar en otros clubes, el entrenador no te busca cuando ganas y sí cuando pierde. Para mí tendría que ser siempre, ganes o pierdas. Cuando traes un entrenador intentas que le vaya lo mejor posible y le vas a intentar siempre ayudar. Pero eso también depende de las personas, por cómo te vean a ti. Conmigo es natural porque a mí me gusta que sea así.

Ya ha palpado el ambiente del club, más allá de ser un hombre optimista, ¿cuál es el feeling que le da de cara a lo que está por venir?

Hablaba antes de los jugadores, del míster y del cuerpo técnico, que son chicos muy implicados y con capacidades. Pero también hablo de la afición. Vi un cambio, es cierto que en uno perdíamos (Betis) y otro ganábamos (Elche), pero a la afición le tenemos que dar cosas. El otro día vibraban con las situaciones que se daban en el campo, tanto ofensivas como defensivas. Al final a uno lo que le gustaría es que en esta ola en la que tratamos de montarnos, ver a la gente como el otro día. Vibrando con su equipo, que vengan al estadio y sean parte principal de lograr una gesta que todos recordemos y nos sintamos orgullosos.

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