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Despegue bajo el síndrome Burgos

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Hubo un tiempo en el que las derrotas eran derrotas. Varapalos que no tenían nada positivo alén del pitido final del árbitro, ese que cerraba el partido para buscar el próximo camino del un deseo por la redención. Tiempos en los que el futbol era otra cosa. Ahora el futbol es mensaje. Y con muchas derrotas llega cargado de un atractivo optimismo. Le pasó a Xavi y su Barça tras caer en la Supercopa de España frente al Real Madrid. En su alegato, más que perder, parecía haber sometido al eterno contrincante. Curioso. Desde aquel día de ‘dulce’ derrota (oxímoron sumo), su equipo fue otro. Mucho mejor. Lanzado. El Leganés de Mehdi Nafti asimismo ha tenido su tradicional de redención. Aunque en la goleada de Burgos (cuatro-0, tres-0 ya en el 30’), al revés que la caída barcelonista en Riad, no dejó ni un destello positivo más que la certidumbre de que los pepineros habían tocado fondo. Más bajo no se podía caer.

Desde entonces, el equipo ha sufrido un vigorizador efecto rebote con ademanes de fortaleza en todos y cada uno de los campos posibles. El esencial, el de los resultados. Después del bochorno en El Plantío, el Leganés ha disparado su desempeño y engastado 5 partidos seguidos sin perder. En total, once puntos de quince posibles. Dibujan la segunda mejor ráfaga de la era Nafti (asimismo del curso) que le deja asomarse, si bien sea en la lejanía, a los puestos de playoff (6 puntos de distancia) con el descenso día tras día un tanto más lejos (son ya once los puntos que le ha metido por el medio.

Decirse “cosas a la cara”

“Una explicación en sí misma no hay”, cuenta Nafti a propósito del porqué en ese vuelco de un Leganés misérrimo, probablemente de los peores en la última década, al actual, corpulento, valiente, atrevido y contendiente. “Es verdad que después de aquel partido hablamos. Nos dijimos cosas”, sigue describiendo el técnico. Él, como otros protagonistas, acepta que los días siguientes fueron duros, mas asimismo de mucha charla íntima para sacudirse verdades a la cara y tomar auténtica dimensión de la necesidad por mudar.

Nafti (como la mayor parte del club) no olvida esa data, brecha profunda todavía latente y sin cicatrizar. “Parece que ese partido está muy lejos… está muy lejos… pero también está presente. Porque no queremos volver a vivir ese tipo de partidos”, agrega. Es de ahí que que en la anterior de los últimos duelos, singularmente de las salidas, siempre y en toda circunstancia ha sobre aviso a sus chicos de que la relajación, como aquel mediodía, puede ser mortal para el Leganés.

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“La clave -continúa- es el trabajo. No conozco otra fórmula. Cuando la cosa funciona también. Hemos trabajado. El equipo sabe últimamente sufrir más de lo que se vio en 2021. Somos un equipo más arropado, más contundente en las dos áreas (…) Esto sigue”, cierra su análisis el preparador, que en su alegato sobre el trabajo oculta múltiples claves deportivas asimismo relevantes.

Más blindaje, menos fantasía

La primera es que, sin menospreciar el gusto por el balón, el Leganés ha mutado cara fórmulas de juego más conservadoras que pretenden, sobre todas las cosas, proteger su portería. Aunque eso conlleve, a veces, jugar feo. No importa. Sacar el resultado ya va a hacer del duelo algo bonito. Además, Nafti ha acelerado su política de meritocracia para ajustar alineaciones y dar galones solo a los que verdaderamente rindan. Si alguien prueba a lo largo de los adiestramientos o bien un partido que puede jugar, juega. Lo contrario implica banquillo o bien aun grada.

También fue esencial aquella derrota para apresurar un mercado invernal que, por entonces, estaba algo acobardado. En el club aceleraron el paso para tomar resoluciones relevantes en las llegadas (4 de las 5 caras nuevas se generaron tras Burgos), mas asimismo en las salidas, con la marcha de hombres con nombre como Rodrigo Tarín (fue titular en Burgos) o bien Sabin Merino.

Y todo por una derrota que fue algo más que una derrota. Un ejercicio de redención para rencontrarse con la competitividad que siempre y en toda circunstancia se le ha supuesto al Leganés. Queda claro que las derrotas ahora no son solo derrotas.

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