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Bartomeu, Laporta y la demolición del Barça

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El entorno del expresidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu , y el de su consejero delegado en el club Óscar Grau , afirman que la filtración masiva de sus correos sólo puede provenir de las fuentes vinculadas a la investigación del caso, que en la operación conocida como 'Barçagate', que coincidió con el final de su mandato, se incautaron del ordenador de ambos «en busca de pruebas delictivas que no encontró y ofrecieron la información restante a algunos de los periodistas con los que habitualmente intercambian cromos». Pero que tal intercambio haya podido existir no significa que los «cromos» que está publicando EL MUNDO esta semana, o las informaciones que publicó con anterioridad ABC, como el contrato diferido de Piqué o las comisiones del fichaje de Griezmann , no sean el fiel reflejo de una época en que un presidente de pocas luces, de menos iniciativa, timorato, e incapaz de tener una sola idea propositiva de club, permitió que cuatro niñatos avariciosos, sin escrúpulos, y con su talento en franca decadencia, arruinaran el club con su chantaje permanente, mientras ante la afición aparecían como los guardianes de las esencias del barcelonismo, y en el caso de Gerard Piqué, además, de Cataluña. Hay una anécdota personal, que se puede contar porque ha sido ya superada por otra historia, que explica el carácter del expresidente azulgrana. Una mañana se acercó al trabajo de su esposa y la llamó para que bajara a tomar un café. Le dijo, sin que la mujer se esperara para nada una conversación como aquella, que durante todos aquellos años había sido una compañera estupenda pero que se había enamorado de otra persona y que se iba de casa, que justo aquella mañana había vaciado de sus pertenencias. Para ahorrarse el pago de lo que que le tocaba, siendo un hombre de una posición económica incuestionable, fijó oficialmente su residencia en casa de sus padres mientras naturalmente cohabitaba con la otra. Hace un tiempo volvió a cambiar de pareja y ésta le ha convertido al catolicismo más ferviente. Está por ver si la fe le da la fortaleza que no tuvo mientras fue presidente. Entre los jugadores corrió la voz que el presidente era débil, y se estableció entre ellos una socarrona competición por ver quién era el que más le arrancaba. Todos sabían que estaba inseguro en su mandato, y que tenía más miedo de que las cosas que tenía se le rompieran que la esperanza de conseguir logros nuevos. Pero en el caso de la familia Messi , sus supuestos abusos no fueron en realidad tan escandalosos como el trato humillante que dio a los representantes del club, Bartomeu incluido, durante las negociaciones, que tiene que ver con esta debilidad, con esta apuesta entre los jugadores, y con la absoluta falta de una idea del club que el Barça era y tenía que ser. En lo estrictamente económico, algunas demandas del jugador, engrandecidas por lo que tienen de aparatosas, eran en realidad irrisorias, como la concesión de un palco para la familia (de un valor de no más de 400.000 euros al año, propina para este tipo de economía), o el pago del vuelo en business para que toda la familia pudiera ir a celebrar la Navidad a Argentina, que es algo que no sólo está al alcance de la grandes fortunas de España. Su retribución, por alta que pueda parecer, no estaba tan fuera de los parámetros, y esto lo hemos podido comprobar con los ingresos del Barcelona desde que él se fue, que han caído en picado. Tal como ABC explicó el miércoles , el Barcelona tiene previsto -descontados los ingresos extraordinarios de las famosas palancas de Joan Laporta- facturar menos la temporada presente que la anterior. Por muchos goles que meta Lewandowski , va a ser la estrella local, si se consolida, de un año, de modo que los patrocinadores están escasamente interesados en invertir en él. Messi era una estrella mundial y pese a lo llamativas que puedan resultar algunas cifras para los que estamos acostumbrados a sumar con otra modestia, ganaba sólo una discreta parte del mucho dinero que durante muchos años le hizo ganar al club. Messi costaba mucho dinero, pero no era tan caro. El club se arruinó por pagar menos dinero, pero mucho menos merecido -en el sentido de que la imposibilidad de rentabilizarlo- a jugadores como Piqué, Alba, Busquets o Griezmann . Y entonces llegó el fatídico momento en que ya no le quedaba ni para renovar a Messi, que era el único con el que ganaban dinero. Cuando el verano pasado Laporta no renovó a Messi no es porque las pretensiones del jugador fueran demasiado exigentes. De hecho, la familia del jugador, considerando a Jan un presidente «amigo» -con Bartomeu la relación era pésima- suavizó sus demandas, dio tiempo al nuevo presidente para hallar soluciones, y aceptó formas «creativas» de pago. Lo que en realidad sucedió es que Laporta se encontró un club fallido, sin dinero y ahogado por las deudas, y el presidente de La Liga, Javier Tebas , olió la urgencia, y para arrinconar al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez , en su proyecto de la Superliga, ofreció una línea crédito -CVC- a Laporta para que a toda prisa pudiera renovar al crack argentino. Laporta, populista e impulsivo, no sólo estuvo dispuesto a hacerlo sino que cerró el acuerdo y pactó con la familia Messi la fecha del anuncio. Una llamada de última hora del director general de Madrid, José Ángel Sánchez , al entonces CEO del Barça, fue la que desbarató la operación , al convencer a Reverter que con CVC el Barça engordaba su deuda y obtenía mucho menos dinero del que podía obtener -como así ha quedado demostrado en operaciones posteriores-; y Laporta no tuvo más remedio que dar marcha atrás cuando su principal avalador, José Elías , le amenazó con abandonarlo si llevaba a cabo aquella operación tan desastrosa para el club. Noticias Relacionadas estandar No Fútbol Los bostezos millonarios de Jordi Alba y Piqué que indignan al Barcelona Sergi Font estandar No Fútbol – Barcelona El duro encontronazo entre Xavi y Piqué que condena al central Sergi Font El caso de Piqué es la otra cara de la moneda. Sus altísima retribución no está justificada por los ingresos que genera al club; sus actividades empresariales están en constante contradicción con los intereses del club, y tal como ABC explicó en abril , sus compañeros le acusaron de «traidor« por negociar por su cuenta un draconiano contrato durante la pandemia, mientras a los demás les tocó estrecharse el cinturón. En la actualidad, el Barça intenta que tanto él como Jordi Alba abandonen el club, porque su relación calidad-precio se ha vuelto insostenible. Entre Bartomeu que permitió que algunos jugadores arruinaran el club, y Laporta que está malvendiendo el poco patrimonio que le quedaba, el Barça tiene la única solución de venderse (del todo, porque el despiece ya ha empezado) al capital privado. Como publicó este periódico el miércoles , los ingresos reales que la junta directiva prevé para esta temporada son, descontando las palancas, de 735 millones de euros, 15 menos que la temporada anterior. Teniendo en cuenta que el presupuesto en masa salarial para este curso es de 656,4 millones, al club le quedan menos de 80 millones de euros, insuficientes, para cubrir el resto de gastos.

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